El guerrero
Se levantó una mañana más a eso de las 8:30. Como cada día, su perro fue el primero en recibirla entre lametones y arrumacos. Con algo de pereza, producido por el bienestar de las mantas en invierno, consiguió salir de la cama y empezar un nuevo día. Mientras ponía a calentar el té y se...