Ahí está Ella
Sentada, en el umbral de una noche fría, en que sus mejillas tiemblan nerviosas, rozando una suave brisa de invierno sobre la acogedora almohada de estrellas en el mar obscuro del cielo. Ella, en su más preciada esperanza digna de ser descubierta, se encuentra vibrando para abrir fuego a sus más profundos e incalculables miedos,...