Acuarela
Una vida tras el cristal, espectadora pasiva , siempre soñando, inmóvil como un cadáver. De espaldas al mundo, disgustada conmigo misma, amando a los demás sin amarme a mi misma. Un día me iré y seré libre. Los domingos papá nos despertaba con su usual concierto de música flamenca. Los vinilos pulcramente guardados eran desenpolvados...