La fotografía que no quise encontrar
El frío enero castellano se colaba hasta los huesos y congelaba las lágrimas. Fuimos a recoger las cosas de la abuela nada más terminar el entierro, cuando conseguimos deshacernos del fastidioso besamanos a pie de tumba (la muerte en un pueblo puede llegar a convertirse en un acto social abrumador). Decidimos recoger lo más rápido...