Un peligro para una caminante en Roma
¡Cómo quisiera que él pudiera leer esto! Sigmund. No olvidé su nombre, pero él era una persona de edad avanzada en ese entonces, hace ya casi veinte años, cuando yo no supe expresarle lo que había significado para mí su compañía por las calles de Roma. Todo ese viaje, en realidad, fue sorprendente. Nunca antes...