Siete vidas
Aquel día, Dakota decidió hablar muy en serio con su humana. Ni corto ni perezoso, se plantó sobre la mesa y empezó a rascar el calendario. —¡Baja de ahí! —dijo ella, molesta. —¡Ni hablar! Esta vez vas a escucharme quieras o no—, respondió el minino. Y uno a uno, fue señalando los días de la...