«Leche caliente».
Todos, estábamos inquietos esperando que nos dieran nuestro desayuno. Cada quien, con un pan blanco recién horneado por mi abuela Ursula, que no podía faltar. Eran grandes, tostados por fuera, suaves por dentro, de color café claro y muy, muy, deliciosos.! En nuestras manos el pan, no da tiempo en la ruenda de la espera...