ABSENTA Y RABIA
Hacía su voluntad y yo, lo soportaba. Aborrecía sus manos. Esas falanges hinchadas devotas al placer y siempre, agarradas a ese vaso ribeteado de minúsculos rombos plomizos. Alcanzaba un grado de embriaguez tal, que el razonamiento le llegaba solo, a deducir la distancia mínima a ese vaso. Su hinchado vientre, más de una vez le...