EL CUARTO
EL CUARTO Todas y cada una de las noches eran iguales desde que Marta se propuso escribir la maldita novela. Al acostarnos, ella fundía su cuerpo en el mío y lo apretaba fuertemente. En pocos segundos notaba los espasmos de sus dedos sobre mi pecho. Yo me tiraba un buen rato mirando las figuras que...