El profeta
«¡Oye tú, nerd espacial!» llegó de repente en forma de grito. Javier no tuvo que mirar siquiera. Sabía quién era. «¡Oye, hey, oye nerd espacial!» el grito de nuevo, ésta vez muy cerca. Un puño se estrelló contra la puerta del casillero junto a la cabeza de Javier, con un fuerte y reverberante golpe. Pero...