¡Tienes un e-m@il!

¡Tienes un e-m@il!

Piky Pelaez

14/10/2021

Se conocieron en las redes sociales. Ella, era de Buenos Aires (Argentina) y administraba un grupo de fotos de Facebook ilustrándolas con poemas. Él, un prestigioso fotógrafo de Manresa (España) que tomaba imágenes urbanas para luego compartirlas en su muro personal. Navegando por la web, descubrió el grupo: «Fotos en Blanco y Negro», regentado por ella y se unió intrigado. Le gustó lo que hacía con el material fotográfico de algunos autores: “ponerle letra en versos”.

La contactó por el Messenger y la comunicación fluyó en un feedback de bromas y averiguaciones sobre la vida del otro. Parecían los personajes Tom Hanks y Meg Ryan, en el filme: «Tienes un e-m@il».

 Él, le habló sobre su proyecto acerca de una muestra fotográfica en blanco y negro. La exposición sería presentada por la «Fundación Comparte» y se titularía «Miradas». Conjugaría imágenes de niños y poemas con una mirada reflexiva del presente, enfocada al futuro “a través de los niños”.

Entusiasmado, la invitó a sumar sus escritos. Ella aceptó gustosa. Los ordenadores comenzaron a hablar y las fotos a llegar…

La primera, mostraba un adolescente. La llamó:

Muchacho Afortunado

Él vive resguardado

Su gente ya lo espera

En un lugar seguro

Muchacho afortunado.

Las imágenes se sucedían sin parar. Los e-m@ils entre España y Argentina se multiplicaron por cientos.

La segunda foto, mostraba un niño de cabello renegrido . La tituló: “Bajo el flequillo»

Ponerle sonrisa a un niño

Es lo más fácil que hay

No se logra con remedios

Ni compra en ningún lugar…

Las capturas fotografías continuaban por las calles de Barcelona disparadas desde la sofisticada cámara digital: Canon 6D, del incansable fotógrafo.

La tercera imágen fue un niño haciendo burbujas. La llamó: «Pompas de ilusión»

Feliz esa mañana

El día comenzó

Cuando mamá le dijo

Hoy somos tú y yo.

Los fotopoemas que estaban logrando, eran ¡increíbles! De tanto en tanto, un emoji se colaba pidiendo un «STOP». Era el momento de tomarse un «recreo virtual».

Luego, retomaban con más entusiasmo y energía que antes.

La última de la tanda, fue una adolescente escribiendo. La tituló: “Carta a Mis Derechos”

Derechos yo te escribo

En arranque desesperado

Porque no quiero más

Leerte en papel mojado.

Las fotos cesaron. Los e-m@ils también. El trabajo estaba concluido.

****************

El día anterior al evento, ninguno durmió. Él, por el nerviosismo. Ella, por no poder viajar.

¡De pronto!, un aviso de «tienes un e-m@il» llegó: 

Remitente: «Fundación Comparte»

Destino: «Buenos Aires-Barcelona» (vuelo directo).

Firmado: «Badalona Home Desing»

Contrareloj, empacó una muda y partió. En el camino, una protesta de piqueteros impedía el paso hacia el Aeropuerto. Se tiró del taxi. Corrió entre la gente. Creía que no llegaría a embarcar. Desesperada, se comunicó con la aerolínea usando su smartphone. Informó  la situación. El vuelo partió a horario.

La mañana en Badalona lucía luminosa. El sol brillaba junto a la marquesina que promocionaba el evento. Lugar: ex Correo en Plaza Asamblea Catalana s/n (reciclado con rapidez para convertirlo en una «Galería de Arte»).

Un cartel anunciaba:

La prensa agolpada llenó de flashes el acceso.

En la calle la gente empujaba para ingresar.

Felicitaban al artista mientras recorrían el salón a la espera de la apertura.

Él,  mientras tanto, se tomó una foto frente a sus cuadros haciendo la V de la victoria.

Cuando le preguntaban por la autora de los versos, respondía un poco triste: “no pudo venir”. «Está a 12.000kms.».

Su mente viajaba a Buenos Aires. La imaginaba frente al ordenador destrozada por no poder estar.

Un ¡Holaaa!, salido del micrófono lo volvió a la realidad.

“¡Buenas noches público!”-dijo la misma voz. 

“Comparte inaugura la muestra ¡Vamos a contarles cómo se gestó!».

Mientras la dueña de la voz hablaba sin parar, el fotógrafo recorría con su mente cada momento vivido a través de un monitor. Le costaba creer lo que habían logrado dos desconocidos usando las redes sociales. Se lo agradeció al «Dios Tecnología». El otro, no había participado.

¡De repente!, un grito simpático lo sobresaltó:

“¡Oye tú, catalán!”

Al volverse la vio. Parada justo en la entrada. «¿Cómo había llegado?». Minutos atrás la pensaba lejos. Ahora estaba al alcance de la mano ¡Era ella! Su escritora. Su «detrás de la pantalla». Su amiga cibernética. Su ¿…? 

¡Fin de la muestra!

En el silencio de la Galería, cientos de risas de niños teñidas de blanco y negro, escaparon de las fotos…

#bocadillo


Ésta historia fue posible gracias al «Dios Tecnología».

Sin Internet; yo no la hubiera escrito y mis personajes no se hubieran conocido.

Sin la Canon 6D; no se hubiesen logrado fotos de excelencia.

Sin el software HomeByMe para planos; la reforma del correo hubiera tardado años.

Sin la mágica WEB; las ilustraciones no hubieran existido.

Sin la comunicación audiovisual; el evento no hubiera trascendido.

Sin los micrófonos; los alejados no hubieran escuchado.

Sin el avión y el pasaje vía e-m@il; ella jamás hubiese llegado.

Muchos, no dudan de que la digitalización ha producido grandes cambios, pero a la vez son muy críticos. Quizá tengan razón. Pero, no podemos negar que hoy toda nuestra comunicación pasa por alguna pantalla. La gente arma grupos, habla con desconocidos, compra y vende on line, estudia, lee libros, contacta seres queridos, se enamora!!

La era digital desplazó a la analógica. El comienzo fue una página web. Luego, los blog. Por último la vedette: «las redes sociales».

Todos nos subimos a «algún vagón» del tren tecnologíco. Hasta corrimos para no perderlo!! Pero no olvidamos que es «el otro»; con su mirada; con su palabra; con el cara a cara, el que nos vuelve más…¿humanos?

«Algunos dicen, que si no estás presente en una red social, vives en la invisibilidad y te miran raro…».

Otros, que si lo estás, eres un adicto a las máquinas; un deshumanizado; un creador de mundos ficticios. Te juzgan…

¿Cuál es la verdad entonces?¿Cabría la expresión»Dios dirá»?

Llegaste hasta aquí tecleando desde tu ordenador siguiendo mi historia…, entonces te pregunto:¿»Tienes un e-m@il»?


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