La sintaxis de Beatriz
En un café de Ginebra que dejó de existir décadas atrás, un traductor recibe un manuscrito mutante de Herbert Quain. Elias Thorne sostiene que la muerte de su esposa es apenas un error de gramática y que la realidad puede ser corregida si se halla la palabra exacta. Una pieza sobre la fragilidad de los hechos y el peligro de ser leído por un dios aburrido. Cuidado, lector: mientras descifras estas líneas, tú también podrías estar siendo traducido.