Habla por mí.

Habla por mí.

Callas

20/04/2026

4 Aplausos

0 Puntos

19 Lecturas

La tarde que murió Manuel Centeno no sucedió nada. Tampoco el día siguiente. Ni el otro. Pero el que le siguió llovió una lluvia suave y su madre, como si dijera llueve, anunció: Manuel nos quiere decir algo.

El muchacho había nacido con problemas respiratorios y desde el vamos se sabía que su vida sería breve. No llegó a los veinte años. A los dieciocho le sobrevino la gran crisis. Un pulmón y medio desechos, a la espera de un trasplante pudo vivir un año más y aún otros tres meses, pero al cuarto el otro medio no aguantó y Manuel dijo basta.

Decir basta es una forma de decir. Manuel no hablaba. La enfermedad, vivir postrado, el poco aire que le subía de los pulmones, lo volvieron taciturno y en el final, mudo.

En realidad, Manuel no hablaba, susurraba. Cuántas veces, a punto de decir, dispuesta la expresión, los labios prestos, los ojos bien abiertos, cara y cuerpo e intención concluían en silencio. Las manos, asumiendo una expresividad que el habla no otorgaba, eran dos pájaros volando a contraviento.

– Silencio, Manuel nos quiere decir algo.

La madre hablaba por Manuel. Lo transcribía. Pegando el oído a la cara de su hijo, aprendió (o eso creyó) el idioma del susurro. Y el de los gestos. A juzgar por sus transcripciones, Manuel no era parco en los discursos. No decía, por ejemplo,

– ¿Se fijó mamá, qué día bello?

No, Manuel lo formulaba más extenso. Manuel quería decir (Manuel decía, por la boca de su madre)

– ¿Vio mamá, el haz de luz que por el ventanal se mete al cuarto?, ¿vio esas miríadas de ángeles que bailan y que parecen motas de polvo? ¿Vio contra el tapial cómo querellan los jacintos? Los púrpuras, los lilas, los azules, los violetas.

– Silencio, Manuel nos cuenta un cuento.

Esto era por las noches. Manuel, muerto de sueño, abría los ojos, sonreía, y el pecho, un bandoneón que abría y cerraba, gimiendo, por la boca de su madre profería:

– Hubo una vez un varón bueno. Santo varón que, de tan bueno, se excusó de vivir y mutó en nube.

Y la madre no acababa de contarlo. Se ocultaba en un rincón. Y el pecho de Manuel subía y bajaba.

Con el tiempo, la pericia de la madre prescindió de los gestos y del murmullo del muchacho para transliterarlo. Tampoco el chico se los hubiera podido dar. Cada vez más quieto, más oscuro, más cerrado.

– Silencio, Manuel habla.

Y dice:

– Que hoy los vientos pueden ser desfavorables pero y qué, ¿no habrá quizás dos remos? Y si no hay, ¿para qué están estas dos manos? Y a los mancos digo ¿qué?, ¿no hay acaso un incisivo, un molar que aún se sostengan, que desgarren como fieras a un presente que se puso a contramano?

Y el chico recto, duro, mudo, sobre el lecho. Y la madre yendo y viniendo por el cuarto. Hablando, gesticulando.

En el final, la mujer ni siquiera requería de la presencia del muchacho para poder interpretarlo. Sola en un parque, en un café, en la dureza de la silla de una sala de espera de hospital, la madre hablaba. O, si acatamos su versión, el hijo hablaba.

En los últimos años interrumpía una reunión, un trámite, con un:

– Silencio. Manuel habla.

Y Manuel hablaba.

La tarde que murió Manuel Centeno su madre se quedó callada. También el día siguiente. Y el otro. Pero el que le siguió, el día que llovió una lluvia suave, su madre, como si dijera llueve, habló. Y dijo:

– Manuel quiere decirnos algo.

Solo que esta vez y las sucesivas lo que saldría de su boca sería un sonido incomprensible, como quien habla lenguas bárbaras.

La medicaron.

Hubo quienes, sin embargo, arriesgaron otras derivas. Sostuvieron que la madre de Manuel hablaba en lenguas. Latín. Griego koiré. Incluso hebreo. Alguien, con temor, con esperanza, con temblor, se animó a decir arameo.

Sara le sobrevivió a su hijo diez años. Sara Enríquez, viuda de Centeno, murió de neumonía bilateral en el Hospital Santamaría del Buen Ayre, aquí en Catriel, donde vivió toda su vida, a la edad de cincuenta y un años. Murió muda, hacía un año había perdido el habla. Ese día y el siguiente y los demás que le siguieron para nosotros no parece haber habido grandes cambios.

Votación a partir del 01/05

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS