La leyenda del empleado y su hijo
Ahora vete contento. Has cumplido con tu deber. Ve a tu casa. No te detengas en el camino. Roberto Mariani, Balada de la oficina Dicen que el hombre entró casi corriendo y se detuvo en el hall de entrada donde comenzó a mover la cabeza en todas direcciones, como si se tratara de un dispositivo...