Cartas desde el polvo Homenaje a Juan Rulfo. Concurso de literatura epistolar desde Comala

Convocatoria cerrada

177participaciones

Cartas desde el polvo

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La mujer de Pedro Tamales 

arc

17/03/2026

Dizque la mujer de Pedro Tamales creía que Pedro Tamales era buen hombre hasta que la obligaron a convertirse en la mujer de Pedro Tamales.

Tu puntuación:

26

85

10

Carta abierta a mi (insepulto) padre. 

Williams Nuñez

11/03/2026

Creo que llevabas dentro tuyo, clavada como un puñal, una larga pena, un largo silencio. De aquellos que hacen verdadero daño. Nunca supe, ni podré ya saber, de qué se trataba o a qué se debía ese dolor hecho silbido entonando tangos. Lo que sí entiendo hoy, rememorando aquellas tardes sentado a tu lado oyéndote...

Tu puntuación:

5

60

4

CARTAS DESDE UNA MESILLA 

Juan Preciado, cumpliendo los deseos de su madre, decide por fin hacer el viaje desde Contla hasta Comala, setecientos kilómetros lo separan. Un duro peregrinaje, con calores sofocantes, más la esperanza de encontrar a su verdadero padre. Dolores le contaba desde niño que Comala era un pueblo con tierras verdes repletas de maizales amarillos que...

Tu puntuación:

21

141

8

Topógrafo del calor 

Fabi R. Latour

01/03/2026

A usted, si usted, no se esconda: Buen día antes que nada. No sé muy bien… si esta carta sube o baja. En mi Comala todo depende del rumbo del muerto. Para el que viene, esto es descenso; para el que se va, es como un caída libre hacia el mismo sitio. Yo no nací...

Tu puntuación:

168

381

25

Olor metálico 

Amarand

12/03/2026

En esta tierra que habito la miseria no descansa, como el polvo de los caminos, me envuelve y se cuela dentro de mi ser. Comala, ¡Nombre maldito que me ahoga! Rota mi alma sin remedio, condenada. El polvo me consume los huesos ¿Seré yo quien está muerta en tu lugar? ¿Vives tú en el paraíso...

Tu puntuación:

15

90

6

Carta a Comala. 

Mary

18/03/2026

Voy bajando hacia Comala y el polvorín que el viento levanta cae en mi rostro sudado por tanto sol que me quema hasta los huesos. Sin embargo, veo el paisaje que se muestra ante mis ojos como un desafío entre el cielo y Comala. A veces hablo sola y me pregunto: qué hago aquí y...

Tu puntuación:

2

34

2

Carta arrojada a un mar ausente 

Oscar Campana

31/03/2026

Desde Comala, no sé qué día. A quien sea que encuentre estas líneas: Vine buscando a mi padre, Juan Preciado, que llegó hasta aquí buscando al suyo, cuando yo apenas tenía un año. Y nunca más supimos de él. ¿Cómo llegué a Comala? No lo sé, no lo recuerdo, no me lo explico. Pero si...

Tu puntuación:

138

164

7

Entréguensela al padre Rentería 

Padre, aunque usted no sepa quien soy, yo sí sé de usted. Me llamo Emiliano Rodríguez. No sé si su sobrina Anita le habrá dado cuenta de mí. Puede que no, pues es muchacha tímida y no querrá preocuparle. Me atrevo a escribirle para pedirle noticias de ella, ya que no sé nada desde que...

Tu puntuación:

129

167

20

Aquí la memoria no muere 

No sé si esta carta algún día llegará a tus manos, pero desde el silencio de Comala te escribo estas líneas. Te escribo estas palabras porque el silencio ya no puede guardarlo todo, y aunque nunca se escuchen, necesitan ser dichas. El amor se quedó viviendo donde tú te fuiste, entre las calles cubiertas de...

Tu puntuación:

12

91

4

El hombre que llegó tarde a Comala 

Comala, no sé qué día es. Madre: He llegado tarde. El camino hasta aquí estaba vacío, como si nadie lo hubiera pisado en años. Solo polvo y un viento caliente que parecía venir desde debajo de la tierra. Cuando pregunté por ti, un hombre viejo que estaba sentado frente a una casa me miró sin...

Tu puntuación:

3

47

3

Un secreto 

Querida Mariana: Desde que te fuiste de Comala no tengo con quién hablar, y todo se me vuelve trabajo, calor, polvo y discusiones con mi madre. Menos mal que tengo a Pedrito, que cada día está más grande y precioso, y se deshace en risas cada vez que lo abrazo y lo cubro de besos....

Tu puntuación:

34

202

9

Lombriz de pozo – Carta a Arturo 

Querido Arturo, Recuerdo cómo en la tardes espesas te quedabas viendo la llanura de la Media Luna y hasta los zopilotes huían en bandadas por sentirse observados. Tus ojos bien abiertos, brillantes y profundos como el pozo que se rehúsa secarse en este pueblo de ecos. Mi niño, ya no tan niño, ese Colima dicen...

Tu puntuación:

20

54

1