El Hormiguero
Un día, Carmelo despertó y ya no había sol. Intentando comprender siguió durmiendo pensando que su reloj despertador se había averiado. Durmió dos o tres horas más y cuando nuevamente despertó, allí estaban la oscuridad penetrante y sus pupilas dilatadas. Se le hizo muy extraño, así que decidió llamar a su amigo del trabajo: -Aló...