HAZAÑAS POR DOQUIER
Sigo los pasos de mi amo, Don Alonso Quijano, a lomo de mi burro rucio, con las alforjas vacías. Bajo un sol de justicia por campos manchegos, ayudando al débil, enderezando entuertos, desafiando a batallones de soldados y luchando contra gigantes, que los necios dicen ser rebaños de ovejas o molinos de viento. Le acompaño...