Supervivencia
Nunca lo había pensado antes: he sobrevivido al huracán Gilberto, que obligó a cerrar escuelas y lugares de trabajo y limitar las salidas a lo esencial en 1988. Lo más peligroso que ocurrió entonces fue que la venida del agua casi se lleva mi chancla. Y habría ido con ella, pero mi hermana me agarró...