El anfiteatro
Cuarenta días habían pasado desde que comenzó el desastre, o quizá desde que se alzó como dueña del negocio clandestino más codiciado de la ciudad. Ahora, los confines de esta quedaban desiertos, las catedrales emanaban una solemnidad casi ritual y cualquier vecino del patio de luces resultaba más atractivo que otrora, en tiempos de serenidad...