POR ENÉSIMA VEZ
«¡Que no me voy con vosotras! ¡Que no voy a abandonar mi casa! Pesadas sois… ¡largo de aquí!» Era un hombre rudo, de campo. Y también muy cabezota. Las responsables de los servicios sociales habían acudido por enésima vez a ofrecer a aquel hombrecillo una salida digna de aquel lugar. Hacía tiempo que era el...