Carlomagno en la ventana
Muestra de la introducción Una docena de drakkar, o tal vez más, mecidos por el vaivén de las olas, yacen arracimados como ballenas suicidas varadas en la orilla, mostrando sus haces de remos erizados sobre rústicos escálamos. Las velas cuadras, de franjas bicolores, más bien pardas, gravitan arrolladas en la verga de un gran mástil...