UN CAFÉ PARA DOS
Esa mañana se levantó temprano, colocó sobre la estufa la tetera para hervir el agua con la cual haría su acostumbrado café, se dirigió a la ducha y mientras el agua se deslizaba por su ardiente piel, el vapor de los recuerdos inundó por completo el cuarto de baño. – Amor, cuánto demoras en salir...