Lágrimas de niño viejo
Aún mudan sus harapos los fantasmas de mis dudas, cuando las vías me despiden con lágrimas de granito. Un acerado traqueteo me aleja de la tierra que, dolorida, rechazó mi semilla. Pago con la más tangible de mis tristezas el reproche que me imponen vuestros ojos. De nada valieron las manos arañadas por el algodón,...