Carta de un padre a su hijo
Juego inocente, sentimiento latente de inicio a fin, minutos que una eternidad duran saciado impulso, problema latente ¡no lo vez!, ahora son tres. Otro a la lista, restas nuevamente cigarros y una tienda lejana desconsuelo, llanto, reproche… tres trimestres y un corte, un llanto surge. Hasta aquí, ya no más, ¡ENTIENDE! a cada segundo, una...