Así fue cómo te quedaste en mi.
Muchas veces me he despertado en la noche inquieta, dejando el sueño a un lado y tomando incansablemente la labor de pensar una y mil veces qué hago aquí. Miro por la ventana y observo la ciudad tranquila, la Luna brillante y la noche fría; enciendo un cigarrillo y comienzo a caminar de un lado...