Triste viaje hacia el olvido
Su cálida mano se posó con suavidad sobre mi rodilla desnuda, con la misma naturalidad con la que tomaba a diario el Cuerpo de Cristo. —Toma este sobre para tus padres. Puedes decirles que les saldrá gratis; que el dinero no es problema, pero que sean discretos —dijo dibujando una sonrisa afable en su rostro...