Abrázame
El viaje era corto, quinientos kilómetros aproximadamente. Los hacia cada viernes por la noche para así estar sábado y domingo con mi amor. Terminaron por ser rutinarios y hasta monótonos, pero no por ello dejaron de ser apasionantes, emotivos, dulces, excitantes. El viaje en sí no comenzaba con el fin de mi jornada de trabajo...