El burro del aguador
Mi madre solía quejarse siempre, argumentando que vivíamos como el burro del aguador, “cargado de agua y muerto de sed”. Y cuánta razón tenía la santa mujer. Viniendo de una familia acaudalada, no estaba acostumbrada a recibir a todas horas llamadas telefónicas de los bancos, que temerosos de perder lo prestado, se apresuraban a tratar...