El cadaver
Estás ahí, tirado en la orilla. Desmadejado como un muñeco roto sobre la arena llena de piedras. Esta playa siempre tuvo demasiadas piedras. Estás ahí, por fin quieto, y esa horrible sonrisa se ha convertido en una grotesca mueca. Un hilillo de baba enrojecida ─qué asco─ se escurre por la comisura de los labios, resbala...