UN PASEO POR EL MUNDO
12 La mañana era tranquila, de un domingo precioso soleado. La pobre anciana ya estaba asomada en la ventana. Sí, por detrás de las cortinas. Bizen de doce años, un auténtico «animal de bellota» como decíamos en mi pueblo, vasco de pura cepa. Lanzaba naranjas al igual que una máquina que disparaba pelotas de tenis,...