CORAZÓN EN VÉRTIGO
Qué frágiles somos a cuarenta mil pies de altura, nuestro propio yo oscila entre la plenitud y el miedo, distrae acaso la mirada esquiva detrás de la ventana que regala, un plácido horizonte delineado cual pintura de un artista anónimo, que todo lo transforma tornándolo mágico y bello, pincelada de luz que dará alivio al...