DE BUENA FAMILIA
En las contadas ocasiones en las que pude estar cerca de ti, ninguna vez te vi sonreír. Cuando te trajeron ya estabas bien vestida, repeinada, con dos coletas que caían sobre tus hombros, adornadas con lazos blancos que resaltaban tus ojos negros y tu piel morena; tú fragilidad me conmovió nada más verte. Eras tan...