Kramatork
El coche en el que viajaba hacia Kramatork, un pueblecito al pie de los Cárpatos orientales, seguía por un pedregoso sendero lleno de curvas afiladas y precipicios infinitos. Ya estando cuesta abajo, después de atravesar bosques lúgubres, me asome a la ventana y vi al borde de la carretera, unos abedules que danzaban sobre una...