ÓNICE VERDE
A medida que la luz se colaba por las rendijas de sus párpados entrecerrados la conciencia de un nuevo día iba tomando forma. Por fin los lobos de la noche habían dejado de aullar en su estómago y los halcones cazadores de la mañana se preparaban para intentar atrapar una pieza, quizás la suerte fuese...
