Vivir sin Laura
La mujer cerró la puerta del cuarto, y él abrió los ojos. Se preguntó si su asistenta era consciente de que cada día, al pronunciar el «buenas noches», el cordón que unía su vida con La Vida, era seccionado, convirtiéndolo en un hombre a solas con su propio mundo. Afuera, la realidad seguía su curso...