Eva, mi tía queridisma
Una madrugada entre Navidad y Año Nuevo. Una vigilia triste. Lloro en silencio. Siento la presencia de Eva, mi tía queridísima, que llega para consolarme. Eva, la que arrastraba a mi papá a las travesuras infantiles. La adolescente que aprendió a bordar con las monjas del “colegio de hermanas”. Sus manos maravillosas y su talento...