La primera
Noviembre de mil novecientos treinta. Once días separan la visita de estos niños al flamante estudio fotográfico recién abierto en Éibar, un pueblo industrioso sumergido entre los montes indomables de Guipúzcoa, como un púgil menudo entre titanes, siempre orgulloso y con fama de fanfarrón. Corrían tiempos difíciles, tiempos de preguerra. Sólo seis meses después de...