LAS LLORONAS DEL ABUELO
Sus frías e inmóviles cáscaras de uva vieja languidecían sobre su malencarada figura. Eran párpados que amenazaban con abrirse súbitamente para interumpir su sosiego. Chabelita, curvada con dificultad sobre ellos, analizaba, por última vez, aquellos ojos escondidos bajo la arrugada piel del abuelo. Anclada en él, agarraba su mano y no dejaba de frotarla provocando...