La fiesta de 15
Si hay algo que no les perdono a mis padres, es no haberme festejado los 15. Eran sobrios, preocupados por mantener un hogar donde no faltaran alimentos, ropa, calor, limpieza, orden, educación, ni vacaciones de verano. En casa nunca hubo música, discos, una flor, planta, perro, pajarito o mascota. Corrían trabajando. Papá era ateo y...