Ella nunca duerme
Hubo un tiempo en que jugué delante de un baúl, y él me miraba. Sentada en el suelo, con mi muñeca de caucho en su cunita de caja de cartón, hacía y deshacía un rompecabezas de piezas de madera. A veces, de rodillas, con la cara pegada a su panza, intenté ver el interior a...