La tía Ana
Fueron los veranos más felices, los de antes de La Bomba. Mi hermana y yo corríamos entusiasmadas de una ola a otra ultimando los detalles de nuestra próxima obra de teatro y mi madre, erguida y replegada sobre la toalla, se deshacía en confidencias que la tía Ana trataba de capturar a golpe de acuarela....