No olvidemos
Apenas un par de coches me separaban de Bosnia-Herzegovina. Me encontraba en el paso fronterizo de Doljani. Había conducido sin descanso desde Split, de donde había salido pronto esa mañana. Atrás dejaba la Croacia de playas pedregosas y aguas cristalinas. Calculaba que me quedaría una hora más de trayecto hasta Mostar, mi primera parada en...