¿Que hago aquí? ¿Que haces aquí? ¿Que hacemos aquí? ¿Es esto una parada más de nuestro largo camino o este ha sido siempre el principio y el final? 

Todos los días voy al mismo lugar, recorro las mismas calles una y otra vez, siempre se repite, no es que no me guste, simplemente creo que debería ir a otros sitios, quizá debería visitar otras ciudades, estoy acostumbrado a vivir dentro de mi jaula de metal, la ciudad me consume como si yo fuese un cigarro y ella fuese una adicta. A veces salgo de casa e intento caminar por otros barrios pero nunca es lo mismo, camino durante horas pero no me siento bien conmigo mismo, no me siento igual que cuando voy a mi sitio especial. Dios, me encanta ese sitio, me gustaría que no fuese así pero es que lo necesito.

Siempre me digo a mi mismo que debería ir a otros lugares pero al final solo quiero ir a mi rincón y no salir nunca de allí, todo lo malo del día a día desaparece, la brisa de la playa me golpea en la cara y eso me mantiene vivo, las olas del mar son el mejor sonido para mis oídos, me siento en el banco de siempre y observo el agua, el cielo… Me gusta ver que esas dos cosas se fusionan en un solo color, creo que al final el mar y el cielo refleja como somos la mayoría en nuestras vidas, tenemos todo nuestro futuro frente a nosotros y no nos atrevemos a acercarnos, pero llega un día en el que nos armamos de valor y decidimos que ya va siendo hora de fusionar el presente con el futuro. 

Todo eso lo pensaba en mi pequeño viaje diario volviendo a casa de mi sitio especial, mi rincón favorito, el lugar donde siempre me relajo, donde nadie sabe donde estoy, donde soy quien quiero ser aunque solo sea una hora, sin darle explicaciones a nadie, ni pensar en nada, tan solo observo la belleza de la vida y pienso en ella, pienso mucho en ella y se que eso algún día me pasará factura.

No creo que haya que hacer grandes viajes para encontrarse a uno mismo, simplemente tienes que encontrar tu sitio y en ese momento podrás encontrarte a ti mismo, sabrás apreciar mejor la vida, no hace falta ir a China, ni a Japón, ni a Nueva York, simplemente hay que abrir los ojos, caminar por las calles donde te criaste y puede que descubras que tu sitio especial siempre ha estado a tu lado.

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                                                                                                                       PLAYA DEL POSTIGUET, ALICANTE

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