Compartiendo momentos
Paseo por su rostro y descubro su piel, bruñida por el sol y ajada por el viento. Cada nuevo pliegue describe las huellas de su duro pasado trabajado. Sus manos ásperas evidencian la lucha constante contra los químicos, los golpes y las cargas. Si tuviera nietos, podría enseñarles sus heridas de “guerra”, -como dice él-,...