La mirada de los otros
Esperé el amparo de la noche para tomar su mano, en el aire del verano incipiente, cargado de perfumes; caminábamos. Casi flotábamos. Traviesos, cómplices, pasábamos lejos de las farolas, lejos de los pocos transeúntes qué después de media noche se aventuraban por las Barrancas de Belgrano. Lejos de los adustos vigilantes qué, aunque la dictadura...