LLUVIA DE PERSEIDAS
Me acoge el deseo de su piel, la robustez de su mirada fijada en la noche, sus labios carnosos y relajados, sus ojos brillantes, tal vez acuosos diamantinos, inesperados en el paisaje que vemos, la folclórica cabellera lisa y arrojada a su espalda mojada por la escarcha nocturna, su silueta real tacto de mi distancia...