Yema Quemada
Mi abuela era mágica. Todo en sus manos se volvía posible. No usaba hechizos, pócimas o una barita. Tenía el preciado don de transformar lo que tocaba en algo sabroso y encantador. Por Ej: «a los trajes viejos con olor a naftalina»; los convertía con su máquina de coser en floridos vestidos de princesa con...