DOS HISTORIAS DE AMOR
Pertenezco a esa generación que creyó en el amor para toda la vida Tenía cuatrocientos cincuenta kilómetros por delante, ideal para encerrarme un rato en mi cascarón. Bajé la persiana para dejar el asiento en penumbra. Prefería memorizar aquel paisaje que tantas veces fue mi compañero de ida y vuelta. Cuarenta años atrás comenzaba este...