LIBERADO DE LA INMERSIÓN EN BRUMA
Tu cuerpo permanecía postrado en el sillón de siempre, pero tu alma ya sólo se expresaba a través de una mirada azul extraviada. Tu carcasa, ya sólo un saco de huesos y babas. Los recuerdos que habías ido atesorando con cada bombeo de tu débil corazón ya eran cenizas; cortinas de humo de los últimos...