Vida y muerte pasaron, y aún hay maldiciones que se cargan sobre los hombros: seis días trabajarás la tierra y uno descansarás. Pasión y muerte, y aún se mantiene el dictamen del principio, porque del sudor comerás el pan que tus manos harán. Cuando el sobrevivir se transforma en rutina, aparecen los zombies enlatados en...
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